Las invaluables lecciones de Ingvar Kamprad, el fundador de IKEA

Patricia Por Patricia0 Comentarios4 min lectura952 views

No es una exageración afirmar que el sueco Ingvar Kamprad fue uno de los innovadores más influyentes en la historia del diseño de interiores, gracias a los muebles autoensamblables y producidos en serie por IKEA, la empresa de muebles y decoración para el hogar que él fundó y que exporta productos a prácticamente cada rincón del planeta. La misma impronta minimalista que Kamprad imprimió a sus diseños, la imprimió a su vida personal: rechazaba excesos y lujos y priorizaba la vida familiar tranquila junto con las cosas simples de la vida.

Kamprad construyó su imperio con muebles autoensamblables de bajo costo, pero nunca promovió la cultura del descarte. Al contrario, debido a que los diseños de IKEA son en su mayoría simples y atemporales están destinados a resistir las constantes oscilaciones de las modas y tendencias. La clave del éxito de IKEA es ofrecer el diseño simple, funcional y moderno de la estética escandinava a un precio razonable.

Su vida personal fue casi la encarnación misma de la frugalidad y el minimalismo. A continuación, veremos algunos de los aspectos más interesantes del estilo de vida frugal del hombre que entre los años 2005 y 2010 ocupó el octavo puesto entre las personas más ricas del mundo con una fortuna aproximada de 30.000 millones de dólares:

Durante casi dos décadas Kamprad condujo un Volvo 240 GL modelo 1993 cuyo valor original era de aproximadamente 22.000 dólares. Se decidió a cambiarlo (por un auto usado) cuando alguien le advirtió que era riesgoso conducir ese vehículo.

No desperdiciar era una obsesión para Ingvar Kamprad. Los empleados de IKEA eran regañados si no usaban ambas caras de las hojas de papel o si dejaban las luces prendidas en la oficina.

Compraba casi siempre su ropa en los mercados de pulgas. En una entrevista de TV dijo: «Creo que todo lo que estoy usando en este momento lo he comprado en una tienda de ropa de segunda mano”.

Kamprad promovía la sostenibilidad y eso se ve reflejado en numerosas iniciativas relativas al reciclaje y la economía circular implementadas en la empresa.

El multimillonario sueco aprendió a ser prudente con el dinero al crecer en Småland, un pequeño pueblo en el sur de Suecia. “Está en la naturaleza de Småland ser ahorrativo”, solía decir.

Se cortaba el pelo en países extranjeros. Después de pagar 27 dólares por un corte de pelo en Holanda, comentó en una entrevista a un periódico sueco que el precio había sido demasiado alto para su presupuesto habitual de corte de pelo. “Normalmente, trato de cortarme el pelo cuando estoy en un país en vías de desarrollo. La última vez fue en Vietnam”, comentó.

Viajaba en clase turista. Nada de primera clase ni jets privados para el CEO multimillonario de IKEA. En sus viajes, Kamprad siempre volaba en clase económica y se hospedaba en hoteles modestos.

Estos hábitos no solo representaban la filosofía y actitud personal de Kamprad hacia el consumismo, sino que también estaban destinados a servir como modelo para sus empleados. Sus viajes, hoteles y comidas a precios reducidos se tomaron en parte como un ejemplo para sus ejecutivos, de quienes se esperaba que hicieran lo mismo. «¿Cómo diablos voy a pedirle a la gente que trabaja para mí que viaje barato, si yo viajo en condiciones de lujo? Es una cuestión de liderazgo, de buen liderazgo. Es importante que los líderes den el ejemplo”, afirmaba.

Se dirigía a los empleados de IKEA como «compañeros de trabajo» y los animaba a vestirse de manera informal, disfrutar del trabajo, brindar un servicio excelente y mantener bajos los costos.

En 1976, Kamprad escribió y distribuyó «El testamento de un comerciante de muebles», una serie de normas que los empleados de IKEA todavía hoy siguen cumpliendo. En ese escrito detalló partes de su filosofía minimalista afirmando entre otras cosas que «desperdiciar recursos es un pecado mortal en IKEA».

“Sí, soy un poco tacaño ¿y cuál es el problema? Podría viajar regularmente en primera clase o comprar mansiones, pero tener dinero en abundancia no me parece una buena razón para desperdiciarlo”, respondió en una ocasión a quienes lo criticaban por su estilo de vida excesivamente austero.

Ingvar Kamprad falleció pacíficamente en enero del 2018 a los 91 años en Småland, su pequeño pueblo natal. Sin embargo, su ética personal y su estilo simple de liderazgo basado en el sentido común, siguen vivos y continúan inspirando a miles de emprendedores y líderes del mundo entero.

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