Le Corbusier, el polémico genio que revolucionó la arquitectura

Patricia Por Patricia0 Comentarios5 min lectura490 views

París, 1925. El arquitecto franco-suizo Le Corbusier estaba decidido a transformar la capital francesa. Le Corbusier era famoso por sus planes ambiciosos y radicales, y lo que tenía en mente para París era un plan aún más extremo…

Le Corbusier desarrolló una teoría muy concreta sobre la arquitectura. Es el autor del concepto: “Una casa es una máquina viviente”, una maquinaria donde todo debía funcionar racionalmente. Con el mismo espíritu, estaba decidido a hacer de París una ciudad espejo de la modernidad. Para él, las callejuelas tortuosas y a menudo insalubres, no eran dignas de la Ciudad Luz.

Por esa razón, el barrio medieval de Marais estaba entre sus primeros objetivos. El barrio, construido alrededor del año 1000 es uno de los lugares más antiguos de París, pero, para el arquitecto, no se trataba de ser sentimental. Le Corbusier pensaba que la arquitectura y el diseño de “Le Marais” habían quedado obsoletos. ¡Incluso lo describía como un “barrio repugnante”!

El arquitecto solo veía una solución: eliminarlo por completo y construir un nuevo barrio, ordenado y a la vanguardia de la modernidad. En sus planes figuraban rascacielos de hormigón en forma de cruz de hasta 60 pisos de altura, rodeados de espacios verdes y carreteras. Este proyecto titánico se mantuvo en discusión durante varias décadas hasta que finalmente fue abandonado. Esto significó una buena noticia para París: uno de sus distritos más emblemáticos había logrado sobrevivir. Desde entonces, el magnífico barrio de Marais ha sido renovado. A pesar de su antigüedad, en la actualidad es uno de los distritos más trendy y dinámicos de París. Y, por supuesto, no existe ningún rascacielos que estropee su particular encanto e historia.

Volvamos a Le Corbusier. Figura indiscutible del modernismo arquitectónico, Le Corbusier (1887 -1965) fue uno de los arquitectos más famosos del siglo XX, pero también uno de los más controvertidos. Teórico (inventor de la unidad habitacional), diseñó un sinnúmero de proyectos revolucionarios, pero pocos llegaron a concretarse. Esta es una de las paradojas en la vida del arquitecto. Le Corbusier, sin embargo, diseñó después de la Segunda Guerra Mundial, numerosas villas y grandes conjuntos habitacionales que se convirtieron en verdaderos símbolos del modernismo. Algunos de ellos están catalogados como sitios del patrimonio de la UNESCO.

Su vida y obra

Nacido en Suiza, en La Chaux-de-Fonds, Charles-Édouard Jeanneret provenía de una familia de relojeros por parte de madre y adoptó el nombre de Le Corbusier inspirándose en sus antepasados. Después de formarse como grabador en una escuela de arte, se dedicó a trabajar en la industria relojera. Pero por motivos de salud (era casi ciego de un ojo), tuvo que abandonar esta carrera. Quería ser pintor, pero finalmente eligió la profesión de arquitecto.

En París, el joven Charles-Édouard aprendió arquitectura en hormigón armado y estudió en el taller de los hermanos Perret, referentes en este campo. En Alemania, en su juventud, entabló relación con Walter Gropius futuro fundador de la Bauhaus. En 1914 se estableció como arquitecto en Suiza. La destrucción provocada en Francia por la Gran Guerra lo inspiró a idear nuevos módulos arquitectónicos. Pero, faltaban clientes…

Instalado en París en 1917, Jeanneret abrió su propio estudio y fundó, junto al pintor Amédée Ozenfant el purismo. Esta corriente artística buscaba un retorno al orden simple, a un arte moderno despojado de extravagancias. Ambos artistas se destacaban por el rigor y el orden geométrico de sus obras. En 1920 crearon una revista para difundir sus ideas que se llamó L’Esprit Nouveau y fue en esa publicación donde por primera vez Jeanneret utilizó el seudónimo de Le Corbusier.

Le Corbusier, participante activo de los debates sobre la arquitectura moderna, sostenía el principio de que todas las personas tenían las mismas necesidades. Defendía el modernismo, el retorno a las leyes inmutables de la arquitectura y criticaba la decoración y la ornamentación innecesaria. Esto se define como “funcionalismo”, movimiento que planteaba la idea de simplificar las estructuras de las corrientes arquitectónicas existentes hasta entonces y conservar solo la función utilitaria de cada espacio recurriendo a formas geométricas simples.

El período de entreguerras fue un periodo próspero para Le Corbusier. Diseñó numerosas villas que representaban cabalmente su pensamiento arquitectónico. La Villa Savoye ubicada en Poissy, París, conocida como “la casa sobre pilares”, es una de sus obras más icónicas. Diseñada en 1928, la propuesta es simple: elevar la casa del suelo y dejar que el jardín y los coches pasen por debajo. En esta obra aplicó su teoría: “Los cinco puntos de la arquitectura moderna”, combinando leyes matemáticas y criterios de la vivienda moderna. Los cinco puntos son a saber:

  • El techo-jardín.
  • Pilotis (pilares)
  • Planta libre
  • La ventana longitudinal
  • La fachada libre
La Villa Savoye, conocida como “la casa sobre pilares”, obra icónica de Le Corbusier

En la década de 1930, Le Corbusier obtuvo la nacionalidad francesa y se casó. En esa época creó el prototipo de “ciudad radiante” para transformar París lo que aumentó su fama internacional y también las críticas. Como veíamos al inicio de este artículo, sus ideas radicales eran fuente de discusión. Le Corbusier participó en los grandes acontecimientos de su tiempo, entre los que destaca la Exposición Internacional de Artes y Técnicas organizada en París en 1937. Durante la Segunda Guerra Mundial, se refugió con su mujer en el sur de Francia.

Después de la guerra, el arquitecto trabajó en la reconstrucción de Europa y propuso novedosos modelos de ciudades-jardín, pero en general sus planes no derivaron en realizaciones concretas. En 1946, sin embargo, diseñó la Cité Radieuse en Marsella, su primera vivienda colectiva ahora catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Cité radieuse es un enorme bloque de vivienda colectiva de hormigón en bruto, que fue considerada la primera obra auténticamente de posguerra, en el sentido de que sus planteamientos innovadores evidencian un claro quiebre con la arquitectura practicada previamente. La Cité Radieuse es la obra madre de la cual derivan torres, deparatmentos y condominios modernos.

Cité Radieuse en Marsella, obra emblemática que marca el inicio de la vivienda colectiva.

En la década de 1950, Le Corbusier fue llamado a diseñar la capilla de Ronchamp, en Franche-Comté, luego otro proyecto de arquitectura religiosa, el convento de La Tourette cerca de Lyon. La única ciudad que le confió un proyecto de gran envergadura fue la de Chandigarh en India, donde se encargó de toda la planificación urbana.

Más allá de las controversias que supo generar, la influencia de Le Corbusier ha sido enorme, dejando una huella indeleble en la historia de la arquitectura moderna. Fue, entre otras cosas, el apóstol del hormigón, una mente brillante, incansable generadora de proyectos disruptivos. Fue el genio de la simpleza y practicidad y, como todo genio, su obra marcó un antes y un después

Le Corbusier falleció repentinamente en 1965 en Cap Martin, Francia, mientras nadaba.

¿Qué opinás?

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Sin comentarios aún.