Viktor Frankl, el psiquiatra que buscó y encontró el sentido de la vida

Patricia Por Patricia0 Comentarios10 min lectura687 views

Esforzarse por encontrar un significado en la vida es la principal y más poderosa fuerza motivacional del ser humano -Viktor Frankl

El doctor austríaco Víktor Emil Frankl (1905 – 1997) fue un neurólogo, psiquiatra, pensador y sobreviviente del Holocausto que dedicó su vida a estudiar, comprender y promover el sentido de la vida. Su famosísimo libro “El hombre en busca de sentido”, cuenta la historia de cómo sobrevivió al Holocausto encontrando un significado personal en esa terrible experiencia. Posteriormente, creó una nueva escuela de terapia existencial llamada logoterapia, basada en la premisa de que el componente motivador subyacente en la vida de los individuos es la “voluntad de encontrar sentido”, incluso en las circunstancias más difíciles.

Para desarrollar su teoría, Frankl se basó en investigaciones que indicaban una relación estrecha entre la falta de sentido y los comportamientos delictivos, las adicciones y la depresión. Sin sentido, la gente llena el vacío con placeres hedonistas, poder, materialismo, odio, aburrimiento u obsesiones y compulsiones neuróticas. Decía Frankl: “Lo que el hombre realmente necesita no es una vida sin tensiones, sino el esfuerzo y la lucha por algún objetivo propio y significativo para sí mismo. Lo que necesita es sentir que está desarrollando su potencial”.
Sus ideas se transmitieron a millones de personas gracias al libro “El hombre en busca de sentido”, en el que, como se dijo, describía su angustioso viaje por los campos de concentración nazis. Rodeado del terror y horror más extremo se preguntó: “¿Cómo se le puede dar sentido a tal locura?”. Frankl descubrió que entre la mayoría de quienes lograban sobrevivir había un elemento en común: tenían algo o alguien por lo que vivir más allá del horror inmediato. Por ejemplo: un libro que escribir, una relación que reconstruir o un sueño que realizar.

“El hombre en busca de sentido”

Su experiencia en los campos de concentración

Viktor Frankl cuenta en su libro que el azar desempeñaba un rol no menor en los campos de exterminio. Efectivamente, a veces era el azar (un buen día o un mal día del guardia, por ejemplo) lo que definía la vida o la muerte de un prisionero. Explica que era crucial mostrarse alerta y listo para trabajar. Los recién llegados descubrían que el horror comenzaba cuando los trenes llegaban a los campos.

Recordando su propia experiencia, Viktor Frankl describe cómo fue su arribo a Auschwitz. Al llegar se unió a una larga fila que avanzaba lentamente hacia un oficial de las SS. El oficial miraba detenidamente a cada persona y señalaba la izquierda o la derecha. “Era mi turno”, escribe Viktor. “Alguien me susurró que ser enviado al lado derecho significaba trabajo, mientras que el camino de la izquierda era para los enfermos e incapaces de trabajar. El peso de mi mochila me hacía desbalancear un poco, pero hice un esfuerzo por caminar erguido. El hombre de las SS me miró, pareció vacilar, luego puso ambas manos sobre mis hombros. Traté de parecer tranquilo y lúcido. El hombre giró mis hombros muy lentamente hacia la derecha, y me moví en esa dirección”.

Solo un diez por ciento de los prisioneros eran enviados a la derecha y sobrevivían. Los demás (90%) eran enviados a la izquierda y a las “duchas” de la muerte. Viktor Frankl sobrevivió al horror nazi, emigró a Estados Unidos y ejerció como psiquiatra. Al trabajar con personas suicidas, reconoció la similitud entre ellas y los prisioneros en los campos de exterminio. Recordaba el caso de dos presos que hablaban de suicidarse. Ambos hombres usaron el mismo argumento: que no tenían nada más que esperar de la vida. El desafío era mostrarles a esos hombres que la vida todavía esperaba algo de ellos.

Así describía Frankl la situación: “Encontramos, de hecho, que para uno, su hijo, a quien adoraba, lo esperaba en un país extranjero. Para el otro era una cosa, no una persona, lo que le devolvió el sentido a su vida. Se trataba de un científico que había escrito una serie de libros que no estaban terminados. Su trabajo no podría ser realizado por nadie más, como tampoco otra persona podría ocupar el lugar del padre en el afecto de su hijo en el caso del otro hombre. Una persona que toma conciencia de la responsabilidad que tiene hacia un ser humano que lo espera con cariño, o hacia una obra inconclusa, o hacia un sueño a realizar, nunca podrá desperdiciar su vida. Esa persona sabe el ‘por qué’ de su existencia, y será capaz de soportar casi cualquier ‘cómo'”, concluyó Viktor Frankl.
La vida en el campo de exterminio le demostró que las personas siempre tenían opciones de acción y que los prisioneros que perdían la fe en el futuro no lograban sobrevivir.

Auschwitz

Su historia

Viktor Frankl nació en una familia judía en Viena, la cuna del psicoanálisis. Durante sus años universitarios mientras estudiaba medicina en la Universidad de Viena, mostró un gran interés por la psicología. Se especializó en neurología y psiquiatría y pasó un largo tiempo estudiando la depresión y el suicidio.

A los 23 años instaló centros de asesoramiento gratuitos para los estudiantes que recibían los resultados de los exámenes. Estos se distribuyeron en varias ciudades y brindaron un apoyo valioso a los estudiantes, algunos de los cuales estaban en riesgo de suicidio. Además, había comenzado a usar su concepto de logoterapia. “Logos” es una palabra de origen griego que puede traducirse como “significado de la existencia”, entre otros.

Durante las décadas de 1920 y 1930 se relacionó con personas ilustres tales como Sigmund Freud, Alfred Adler y Wilhelm Reich. La búsqueda de cada individuo por vivir una vida significativa era un tema que lo apasionaba. Sus ideas fueron puestas a prueba cuando, en 1933, dirigió un pabellón psiquiátrico para mujeres suicidas. Si bien Frankl rara vez tocaba el tema de la búsqueda de la felicidad, estaba muy preocupado por la satisfacción y la realización en la vida. Podemos ver esto en su preocupación por abordar la depresión, la ansiedad y la falta de sentido.

La experiencia en el pabellón psiquiátrico reforzó sus teorías y concluyó: “Realmente no importa lo que esperamos de la vida, sino lo que la vida espera de nosotros. Cuanto más nos esforzamos por encontrar la felicidad, más nos elude. Necesitamos crear un sentido para nuestras vidas: una vocación a seguir, una causa o persona a quien ayudar, una obra a realizar, un legado que dejar. La felicidad es a menudo un subproducto de hacer nuestro mejor esfuerzo durante nuestro tiempo en la Tierra”. Luego citó a Albert Schweitzer, quien dijo: “Los únicos que pueden realmente felices son aquellos que han buscado y encontrado cómo servir”.

Frankl comenzó su propia práctica clínica en Viena en 1937 y, un año después, los nazis invadieron Austria. En 1940 dirigió el departamento neurológico del Hospital Rothschild, el único hospital que trataba a judíos. También comenzó a trabajar en el manuscrito que más tarde se publicaría como “El médico y el alma”. A pesar de que tenía la visa para ingresar a los Estados Unidos, Frankl decidió quedarse en Austria para cuidar a sus padres ancianos.
En 1941, se casó con su primera esposa, Tilly Grosser. Durante los años siguientes, la mayor parte de su familia fue deportada a campos de concentración donde muchos de sus parientes, incluidos su madre, su padre y su esposa, fueron asesinados. Frankl, encarcelado en varios campos, fue liberado por las tropas estadounidenses. Luego regresó a Viena donde se enteró de la muerte de sus seres queridos.

Dedicado totalmente a su trabajo, Frankl se convirtió en director de la Policlínica Neurológica de Viena, cargo que ocupó durante 25 años. Reescribió su libro “El médico y el alma”, cuyo manuscrito había sido destruido en los campos, y dio forma final a “El hombre en busca de sentido” que vendió más de 9 millones de copias.
Frankl se casó con su segunda esposa, Eleonore, y tuvieron una hija, Gabriele. Pasó el resto de su vida viajando por el mundo, enseñando sobre logoterapia y proponiéndose desafíos. Escribió más de 30 libros, era un alpinista entusiasta y obtuvo su licencia de piloto de avión a la edad de 67 años. Viktor Frankl murió en 1997. Tenía 92 años.

Principios

Los libros del Dr. Frankl transmiten la sabiduría que obtuvo de una vida de servicio y sufrimiento. “El hombre en busca de sentido”, su libro más popular, está escrito en dos estilos diferentes. La primera parte es muy personal y narra su experiencia en los campos de concentración. La segunda parte proporciona una introducción filosófica a la logoterapia. (También puedes obtener una excelente perspectiva del enfoque de Frankl al ver algunas de sus entrevistas publicadas en YouTube. Consulta los enlaces al final de este artículo).

Exploremos algunos de los principios clave que se encuentran en su filosofía.

Actitud. La gente puede elegir su actitud. Cuántas veces escuchamos decir “Pero no tuve otra opción”. Basado en su experiencia en los campos de exterminio, Frankl sostiene que siempre existe un margen de libertad. Podemos elegir nuestra actitud ante los acontecimientos. Escribió: “Los que vivimos en campos de concentración podemos recordar a los hombres que caminaban por las chozas consolando a los demás, regalando su último trozo de pan. Puede que hayan sido pocos en número, pero ofrecen prueba suficiente de que todo puede serle arrebatado a un hombre menos una cosa: la última de las libertades humanas que es elegir la actitud de uno en cualquier conjunto dado de circunstancias. Elegir el propio camino”.

Sentido. La gente quiere encontrar y seguir su sentido personal. Los seres humanos anhelan un sentido de propósito, dijo Frankl. “Cada uno tiene su propia vocación o misión específica en la vida; cada uno debe realizar una tarea concreta que exige su cumplimiento. En ella no puede ser reemplazado, ni puede repetirse su vida, por lo que la tarea de cada uno es única como su oportunidad específica para llevarla a cabo”. Frankl experimentó este impulso él mismo después de perder el manuscrito que resumía el trabajo de su vida. Lo había cosido en el forro de su abrigo, pero lo perdió cuando lo trasladaron a Auschwitz. Durante el terror, se mantuvo cuerdo pasando las noches reconstruyendo el libro en su cabeza, luego en pedazos de papel que encontraba por ahí.

Felicidad. Las personas encuentran la felicidad como un subproducto de encontrar su sentido de la vida. “Hoy en día, cada vez más personas tienen los medios para vivir, pero no tienen sentido para vivir”, dijo el Dr. Frankl.
Notaba que las personas se esforzaban por alcanzar la felicidad a través de la autocomplacencia o la adquisición de cosas externas, como posesiones o estatus. En el prefacio de la edición de 1984 de “El hombre en busca de sentido”, Destaco algunos fragmentos:

“Una y otra vez advierto a mis estudiantes tanto en Estados Unidos como en Europa: no apunten al éxito. Cuanto más lo apunten y lo conviertan en un objetivo, más lo perderán. Porque el éxito, como la felicidad, no se puede perseguir; debe resultar y esto solo sucede como el efecto secundario de la dedicación personal de uno a una causa mayor que uno mismo o como el subproducto de la entrega de uno a una una causa o a una persona que no es uno mismo”.

“La felicidad debe suceder, y lo mismo vale para el éxito: tienes que dejar que suceda sin preocuparte por ello”.

“Quiero que escuchen lo que su conciencia les ordena hacer y continúen llevándolo a cabo lo mejor que puedan. Entonces vivirás para ver que al largo plazo el éxito te seguirá, precisamente porque te habías olvidado de pensar en él”.

Legado

El legado de Viktor Frankl es enorme. Podemos mencionar los centros de asesoramiento para estudiantes que creó en su juventud, las décadas que pasó trabajando con pacientes deprimidos y suicidas además de innumerables logros académicos. Por su parte, la logoterapia continúa practicándose en todo el mundo. La principal zona de influencia está en Europa Central, particularmente en Austria y Alemania, pero también es popular en América del Sur y del Norte.

Sin duda, todo esto forma parte de su impresionante legado. Pero quizás la mayor contribución de Viktor Frankl a la humanidad se podría resumir en dos puntos:

Primero, el estudio y la difusión de los conceptos de “elección”, “libertad” y “sentido de la vida”. Después de Frankl, prácticamente todos los libros que tratan sobre “propósito”, “resiliencia”, “misión y “dejar un legado, una huella” rinden homenaje a su influencia.

Segundo, al vivir una vida con significado hasta su último aliento, el Dr. Frankl nos mostró cómo su filosofía existencial era auténtica. Sus experiencias personales a lo largo de su larga vida como sobreviviente de los campos de exterminio nazis y como figura intelectual ampliamente respetada, iluminan el potencial ilimitado de un ser humano. La vida de Viktor Frankl nos brinda una rica y amplia evidencia de que las claves para liberarnos de las prisiones de la vida -reales e imaginarias- están dentro de nosotros y al alcance de la mano. El significado, como nos enseñó el Dr. Frankl, se puede encontrar en todas partes, y a través de todas las experiencias de la vida, inclusive las más terribles. Solo espera ser descubierto.


Enlaces de entrevistas a Viktor Frankl
https://www.youtube.com/watch?v=LlC2OdnhIiQ
https://www.youtube.com/watch?v=3fF-1EF0F9Y
https://www.youtube.com/watch?v=BB8X-Go7lgw

¿Qué opinás?

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Sin comentarios aún.